Río Perales

El río Perales es considerado uno de los ríos de tipo mediterráneo más destacados de la Comunidad de Madrid. Discurre por el término municipal de Navalagamella a lo largo de 6 kilómetros, entre quebradas y saltos enmarcados en un entorno de gran valor medioambiental.

El Perales se nutre de las aguas de dos arroyos de marcado carácter estacional, el Valladolid y el de Los Conejeros, a los que se suman otros como el Fuentevieja y el de la Yunta.

Por todo el término municipal corren incontables torrentes estacionales que, en mayor o menor
medida, también contribuyen con sus aguas al Perales que, época invernal, hacen crecer notablemente su caudal.

Flora y fauna

El municipio cuenta con abundantes encinares, a los que se suman, aunque en menor medida, otras especies vegetales como enebros, quejigos y melojos. Asimismo, es posible encontrar arbustos como el rosal silvestre, el majuelo, el torvisco y la esparraguera. Los encinares albergan gran diversidad faunística y constituyen un importante lugar de alimentación de aves rapaces tales como el águila imperial ibérica.

El fresno aparece en las proximidades de los numerosos arroyos que jalonan el término municipal, así como en las riberas del río Perales. En el caso de los enebros, es posible encontrar ejemplares que superan los 300 años.  Desde hace siglos, los vecinos de la localidad han aprovechado los encinares como lugares de pastoreo y cultivo que, con el paso del tiempo, han originado las dehesas. En Navalagamella se han utilizado principalmente para ganado vacuno, y actualmente como cotos de caza. Asimismo, deben ser mencionadas las praderas de siega, causadas por el encharcamiento de algunas zonas durante varios meses.

La rica fauna del municipio está compuesta por diversas especies. Entre las aves destacan el águila imperial ibérica, el buitre negro y leonado, la cigüeña negra y el pico menor. Dentro de los mamíferos, cabe mencionar el turón, la garduña, la gineta , el gato montés y el jabalí.

Conservación de la naturaleza

El municipio cuenta con gran diversidad de ecosistemas de gran valor medioambiental, lo cual ha resultado en su inclusión en la Red Natura 2000 de la Unión Europea (ZEPA y ZEC).  Tanto la diversidad de ecosistemas como el importante número de cursos de agua que recorren el término municipal han hecho a Navalagamella merecedora de tal distinción. Entre los hábitats de interés comunitario que posibilitaron la declaración de la zona como ZEC, el municipio cuenta con una importante representación, entre los cuales destacan los estanques y dehesas, los cuales deben ser protegidos.

Asimismo, gran número de especies protegidas habitan en el municipio, entre ellas destacan el águila imperial ibérica, el buitre negro y la cigüeña negra, todas ellas en serio peligro de extinción. Además, Navalagamella se trata de una de las áreas más importantes para anfibios y reptiles de España por su alta diversidad e importancia de este grupo en la zona, hecho que pone de manifiesto la gran calidad de sus hábitats.

Vías pecuarias

Desde al menos época medieval, Navalagamella ha contado con una importante red de estas vías que ha sabido gestionar y conservar. De todas las  que discurren por el término municipal, destaca la Cañada Real Leonesa, de gran importancia en su época. Era utilizada por los pastores para trasladar  sus rebaños hacia los pastos frescos de las montañas de León en verano y volver a las dehesas de Extremadura en invierno La Cañada Real Leonesa recorre Navalagamella de norte a sur durante unos 13,5 km, rodeando su casco antiguo, sirviendo de eje vertebrador de la población desde antiguo.

Del resto de vías pecuarias, de menor importancia, cabe mencionar el Cordel de Fresnedillas, las Coladas de Navarredondilla y el Arroyo de la Yunta, la de Valdeyerno, la de La Pacha, la de Navalaperdiz y la del Molino Serrano. En esta última se encuentra una de las encinas más impresionantes de la localidad. Todas ellas cuentan con numerosos descansaderos y abrevaderos, como el de Valdeyerno, de Valmayor, del Arroyo de Santibáñez o del Puente del Hoyo.

Actualmente las vías pecuarias se encuentran protegidas para su conservación como patrimonio cultural, natural, económico y social. Su uso original es poco significativo, pero han aumentado  actividades como el senderismo, el cicloturismo o las rutas ecuestres.

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